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viernes, 5 de abril de 2019

Entrevista a Carmen Posadas: «Nunca dejes tu felicidad en manos de otras personas»


20 PREGUNTAS CANALLAS Y UNA CANCIÓN 

DESESPERADA 

Entrevista a Carmen Posadas
por Susana Cañil


Poca presentación se puede hacer de una mujer como Carmen Posadas. Y no porque no merezca un derroche de tinta, vocablos y elocuencias, merece todo ello a espuertas, sino porque todos los que amamos leer, conocemos de sobra su trayectoria. Aquí no vais a encontrar información sobre qué dieta sigue, de qué firma se viste o con quién estuvo casada. Si queréis esos datos, buscad en San Google y saciad vuestra curiosidad.




Esta sección de mi blog nace con el objetivo de conocer el aspecto humano, insólito, desconocido y/o divertido del entrevistado. Y, además, añadir esa visión desde el punto muerto del retrovisor; el lugar donde uno fija la vista y no ve nada, pero debe intuir todo.

Autora fecunda que se ha atrevido con literatura infantil, relatos, novelas, guiones de cine y biografías. Ganadora de importantes premios, traducida a 23 idiomas y considerada en 2003 por la revista Newsweek como una de las autoras más relevantes de nuestros tiempos. Con este avasallador currículum uno puede caer en la ligera y perezosa tentación de pensar en una mujer difícil, vanidosa o de imposible acceso, que solo concede entrevistas a los grandes periodistas y a las publicaciones más leídas. Nada más alejado de la realidad; cercana, educada, elegante, humilde y de trato impecable. Me rindo a su exquisitez desde el primer nanosegundo.

Anda de promoción, viajando de un lado a otro con su último retoño literario, “La maestra de títeres”, así que, se disculpa por no poder recibirme en persona, pero me atiende encantadora y solícita por teléfono.

El primer libro que cayó en mis manos escrito por ella fue “Cinco moscas azules”. Dirige, junto con su hermano Gervasio, un afamado taller de escritura al que hace ya unos años quise apuntarme, pero mi situación personal y económica no me lo permitió. Lejos de sentirme frustrada pensé: “Si no puedo asistir al taller, leeré todos sus libros”. Y eso hice. Se lo cuento con sinceridad y vislumbro un fulgor de emoción y orgullo a través de hilo telefónico. Lo que no le confieso es que justo ese fue el inicio de una catarsis personal y el impulso que me hacía falta para escribir y publicar la que fue mi primera novela. Se va a enterar de todo esto cuando lea estas líneas.


Comienzo con una pregunta muy de escritores.

1.-  ¿Has sufrido el pánico a la página en blanco?
Suspira y se ríe.

 «Confieso que sí, pero tengo el antídoto perfecto. Es algo que yo enseño a mis alumnos en mi taller de escritura y siempre les comento, una cosa que puede parecer una perogrullada, pero que funciona: escribir se comienza escribiendo. Hay que soltar lo primero que se pase por la cabeza, incluso aunque nos parezca una estupidez. Poco a poco irá cogiendo forma  y todo te parecerá más fácil»

2.-  Todos, sin excepción, tenemos miedos e inseguridades. Dime tu fórmula magistral, si la tienes, para afrontarlos y salir, si no indemne, al menos airosa.

«Yo tengo una receta que bauticé como la “receta Serrat” porque hace referencia a una canción de él que se llama “Como un gorrión”

Le gusta andar por las ramas
ir de balcón en balcón
sin que nadie le eche mano
como un gorrión.
Nació libre como el viento,
no tiene amo ni patrón
y se mueve por instinto
como un gorrión…
«Mi fórmula es marcarme metas alcanzables e ir consiguiéndolas. Cuando comencé a escribir pensaba en que alguien me leyera. Cuando empezaron a leerme, quería que me publicaran. Cuando al fin me publicaron, comencé a soñar con un premio…y así sucesivamente. Me voy marcando metas cercanas, accesibles, porque volando bajito se puede llegar muy lejos»

3.-  ¿Qué duelen más, Carmen, los años o los daños?

«Los daños, sin duda. Ahora que voy a cumplir 66 he aprendido a no meterme en demasiados líos. Cuando era joven pensaba que podía con todo, y que estaba en mi mano cambiar el mundo y a la gente. Me he dado cuenta de que no, claro. Hay que dosificar las energías para salir vencedor en las batallas que puedes ganar y no malgastarlas en las que vas a perder»


"HE CONSEGUIDO VIVIR DEL

CUENTO"

4.- ¿La escritura es tu vida o tu forma de vida?

«Las dos cosas. Mi vida y mi forma de vida porque yo vivo del cuento en el sentido literal de la expresión. Y una tercera, es como un mal amor. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero, decía la copla. Pues es lo mismo que siento yo. Cuando escribo lo paso fatal y cuando no lo hago, me siento peor»

Al comenzar la entrevista no tengo miedo, pero sí respeto y mucha responsabilidad. Para mí Carmen Posadas es un referente en la escritura, uno de mis autores de cabecera. Pero a medida que avanza la entrevista me siento cómoda con ella, porque ella me hace sentir así. No piensa mucho las respuestas y eso me gusta; significa que responde por instinto. Pura pulsión. ¡Puede haber algo más veraz que un impulso!


5.- Última vez que lloraste y por qué.

Se ríe. Y siento esa risa a través del teléfono sincera y espontánea. Como la risa de un niño juguetón. Sin imposturas. Podría haber resuelto la pregunta con una repuesta convencional y, sin embargo,  me dice que le resulta un poco bochornoso confesármelo. Yo le contesto que llorar me parece muy terapéutico. Ella me explica:


«La gente cree que mover los sentimientos tiene que ver con algo grandioso. Si lees, por ejemplo, “El conde de Montecristo”, parece que llorar es lo suyo porque es una  gran obra. Sin embargo si lloras con una telenovela, eres un idiota. Por dentro te puede remover tanto lo sublime como lo banal. La última vez que he llorado ha sido con una película de niños. Concretamente con la última versión que ha hecho Tim Burton de Dumbo»

6.- Un libro que te hubiera gustado escribir a ti y otro que te hubiera gustado recibir con 18 años.

«Escribir muchos, pero si tengo que decir uno sería “En busca del tiempo de perdido” de Marcel Proust. En cuanto al que me hubiera gustado que me regalaran no te sabría decir, pero sí tengo uno que me cambió la vida a esa edad, “La Metamorfosis” de Kafka. Pensaba que tenía razón, que el mundo era así, un sitio ridículo, absurdo e incomprensible. Todavía hoy sigo dándole vueltas y tratar de comprender para no pegarme contra las paredes»

7.- Tengo una visión de lo que es la elegancia en un ser humano y te confieso que encajas perfectamente en mi particular canon, pero ¿qué es para ti ser elegante, al margen de cuestiones estéticas?

«La elegancia no tiene nada que ver con vestir de grandes firmas ni nada de eso. Está directamente relacionada con el respeto a los demás. Elegante es toda aquella persona que se esmera en cuidar y proteger los sentimientos de los demás»

8.- No sales de casa sin…

«Sin pintarme el ojo desde que tengo trece años»

 Aquí las dos estallamos en risas. Hay comentarios que solo podemos entender las mujeres y este es uno de ellos.

9.-  ¿A quién conoces tú que debería conocer yo?

Buff, resopla Carmen. Se queda unos segundos pensando y al final dice algo que me conmueve y que termina por ratificar lo que mi instinto ya me había chivado.

«Yo creo que deberías conocer a mis nietos. Porque son una fuente de enseñanza para mí todos los días»

 "EL CORAZÓN, A VECES, TE LLEVA A

 ENAMORARTE DE UN IDIOTA"


10.-  Los humanos tenemos la mala costumbre de tropezar en la misma piedra varias veces. Dime una lección de vida que hayas aprendido. Una de esas que dejan tanta huella que sabes con certeza que no volverás a repetir.

«La lección de vida más importante que he aprendido es que ni puedes ni debes depositar tu felicidad en manos ajenas. Esa gente que se enamora de las personas equivocadas poniendo su vida en manos de un idiota. Ahora escucho mucho esa frase de “dónde el corazón te lleve”… ¡El corazón te lleva a unos líos terribles y a enamorarte de cada imbécil! »

Carmen y yo volvemos a reírnos al unísono. Estoy segura de que en ese momento han paseado por nuestra memoria, fugazmente, algún que otro elemento masculino que ha caminado por nuestra existencia en algún momento y que encaja perfectamente en el prototipo de idiota de manual.

«Por supuesto que hay que poner el corazón pero sin olvidar la cabeza»




11.- Podemos resucitar a un personaje histórico durante 24 horas. ¿A quién eliges y por qué?

«Mira a mí me encantaría conocer a César Borgia.
Siempre me he sentido irremediablemente atraída por los malos, por cómo les funciona la cabeza. Un hombre que teniéndolo todo, inteligencia, cultura, atractivo y poder, opta por hacer las cosas mal, pudiendo decantarse por hacer el bien. Quiso comerse el mundo y, al final, el mundo lo devoró a él»

12.- Dime algo, una anécdota, un secreto, un deseo, algo que no hayas contado antes en otra entrevista.

«¡Anda! Pues si no lo he contado será por alguna buena razón. Así que, mejor seguir dejándolo así»  (Risas de nuevo entre las dos)

13.- Te dan seis meses de vida. ¿Qué decisiones inmediatas tomas sin dudar?
Aquí Carmen se pone seria. Me dice:

«Lo primero arreglar todo el papeleo y trámites burocráticos con el fin de que mis hijas y mis nietos no tengan ningún problema el día que yo falte. Y lo segundo, con casi absoluta seguridad, hacer un gran viaje»

Se queda unos segundos en silencio y recupera su tono jovial para decirme entre risas:

«Ah y otra cosa, me dedicaría a comer todo lo que quisiera, de todo lo que me he privado durante mi vida»


14.- Llegaste a España siendo muy joven. Dime, ¿qué cambios ves que ha sufrido nuestro país, tanto a mejor como a peor?

«Yo creo que se cumple esa profecía que dijo Alfonso Guerra: “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Creo que España es uno de los países que más ha cambiado en un corto espacio de tiempo y para bien. Nuestro país es mucho mejor de lo que creen los españoles, que no entiendo la razón por la que piensan muy mal de él. Yo nací en Uruguay, un país diminuto, y cada vez que escucho el himno o veo la bandera, lloro de orgullo y emoción. Eso aquí está mal visto y esa es una lección que habría que aprender»

15.- Yo siempre digo que escribo porque no tengo una metralleta. La lectura y la escritura me han salvado en algunas épocas de mi vida. ¿Escribir y leer es para ti sanador, terapéutico?

« ¡Por supuesto! Me he ahorrado una fortuna en psicoanálisis dedicándome a la literatura. Lo bueno que tiene es que si alguien te cae mal lo pones como personaje en alguno de tus libros y lo matas, si es preciso. Y te quedas tan a gusto»

16.-  Una mentira de la que te arrepientas, y no vale decir que no mientes.

«Pues no soy muy mentirosa, solo miento en ocasiones contadas y por alguna buena razón. La mentira no suele ser muy generosa. No recuerdo ahora ninguna, pero sí te confieso que miento fatal y me pillan rápido. Así que, debería aprender a mentir mejor porque, de vez en cuando, es necesario»


"SER MADRE NO TE HACE SER 

MEJOR PERSONA"


17.-  Desde siempre a las mujeres la sociedad nos impone unos roles. Uno de ellos es ser madre. Parece que la mujer que decide no serlo por propia iniciativa, está coja como esa silla a la que le falta una pata. ¿La maternidad está sobrevalorada, Carmen?

«Sí, absolutamente. Ser madre no te convierte en mejor persona. Y no serlo, tampoco te hace ser peor. Ahora hay una corriente en la que los niños toman las decisiones familiares y todo gira en todo en torno a ellos: ellos deciden lo que se come en casa, el destino de vacaciones…Al final lo que les hacemos es un flaco favor. Los niños necesitan referentes y límites. Que miren a sus padres como padres, no como colegas»

18.- No podrías vivir sin…

«Leer. Si me quedo en casa sin nada que leer, me leo hasta la guía del teléfono o el prospecto de las medicinas»

19.- Un sueño cumplido y otro que se te resiste.

«Un sueño cumplido, vivir del cuento, que es muy difícil. La literatura es muy ingrata. No triunfa el mejor libro, no tiene éxito el mejor autor… Hay escritores maravillosos que no llegan ni a ver publicada su obra.
Y el que se me resiste es que hagan una buena película de mis libros. Han hecho alguna, pero no me han gustado mucho. Y ahora cruzo los dedos, porque han comprado los derechos de dos de mis libros y confío en que esta vez sí sea una buena película»

20.- Te proponen un largo viaje del que no sabes nada. Ni el destino, ni la duración, ni tan siquiera si vas a volver, pero te apetece mucho hacerlo. ¿Qué no metes en la maleta?

Tras unos segundos pensando, me dice:
«No meto una plancha. Seguro que eso no lo meto»


Una canción a la que vuelves una y otra vez, por el motivo que sea. Esa que podría ser tu epitafio, la banda sonora de tu vida o tu plan B.

«Tengo muchas, pero con seguridad sería un tango»

Es un lujo y un honor inaugurar esta sección con un personaje de la talla humana y profesional de Carmen Posadas. Deja el pabellón tan alto, que ahora mismo me cuesta la vida pensar en mi próxima entrevista.

He disfrutado, he aprendido y me he identificado prácticamente con todas sus respuestas.

Gracias, Carmen. De corazón.




 Autora de la entrevista: Susana Cañil
Todos los derechos reservados


lunes, 24 de septiembre de 2018

RESEÑA DEL LIBRO "TE DI MI PALABRA"



TE DI MI PALABRA de Conchi Revuelta


Si hay una autora a la que me apetecía volver a leer y a reseñar es, sin duda, Conchi Revuelta.
Nos ha hecho esperar mucho con esta nueva publicación a todos los que la descubrimos hace unos años firmando la excepcional novela Aromas de tabaco y mar. Me suele ocurrir que cuando termino de leer un libro como ese, prácticamente perfecto (cinco ediciones avalan mis palabras), me asalta, por un lado, la impaciencia de volver a leer a su autor cuanto antes y por otro, el recelo, legítimo, de que su próxima obra pueda igualar o superar a la anterior. En el caso que nos ocupa no os voy a dejar con la intriga hasta el final; ya os desvelo que con Te di mi palabra, la autora lo consigue con creces.



La historia se sitúa en el precioso Valle del Pas, un lugar que como buena cántabra, Conchi conoce muy bien. Pero ella es escrupulosa y  perfeccionista y me cuenta que, a pesar de haber nacido y vivir allí, se ha documentado exhaustivamente en relación con el tema principal sobre el que versa su libro: las  nodrizas o más conocidas como amas de cría. Hasta allí se ha desplazado varias veces, ha hablado con gente de la comarca y buceado entre toneladas de documentación para reflejar de la forma más veraz posible la historia de estas mujeres, que eran las preferidas por los reyes y la alta burguesía para amamantar a sus hijos a cambio de un considerable estipendio.

El origen de las amas de cría  se remonta al siglo XVII. Para tener el honor de ser nodriza, no bastaba con ser cántabra; los requisitos siempre muy estrictos, multiplicaban su grado de exigencia si el puesto era para amamantar a un miembro de la familia real; tener entre 19 y 26 años, no haber padecido enfermedades, estar vacunada, estar criando a su segundo o tercer hijo, pechos bien formados, carácter amable o poseer una trayectoria moral intachable, eran algunas de las condiciones para acceder al puesto y todas ellas avaladas por el galeno de la corte, en el caso de los requisitos físicos y por el cura, en el territorio de la integridad.

Como curiosidad hay que mencionar que esa leche no solo sirvió para criar a bebés recién nacidos, sino que personajes históricos como El Gran Duque de Alba o el rey Enrique IV de Francia, ante la imposibilidad de alimentarse de otra forma, acabaron sus días sustentándose de esta manera.

El renombre de las nodrizas del Valle del Pas surge, y ya permanecerá  para la historia, cuando el rey Fernando VII mediante un decreto real, manda buscar en Santander un ama de cría para su hija, la que con el tiempo se convertiría, nada más y nada menos, que en la reina Isabel II. A partir de ese momento la fama se dispara y multiplica y ya no solo son requeridas ante los casos de incapacidad física de la madre para alimentar a sus hijos, sino como  signo de posición social que remarcaba más si cabe, las diferencias entre las clases sociales.
Vega es la protagonista de esta maravillosa historia. Una mujer con una infancia complicada y una existencia dura con exiguos recursos económicos, pero feliz al lado de su marido. Un desgraciado accidente da un giro copernicano a su vida y la obliga a tener que salir adelante para mantener a sus dos pequeños hijos. Con el telón de fondo de la Segunda República, Vega abandona su amado valle para trasladarse a Madrid con su niña recién nacida para criar a la hija del matrimonio formado por Pablo y Brigitte. Nada será fácil. Tendrá que lidiar con el resto del personal que trabaja en la casa, un entorno familiar que se sostiene en un precario equilibrio, un cabeza de familia que, aunque es un buen hombre, dedica demasiado tiempo a su trabajo y peca de indulgente y una ciudad convulsa y ajena, que la llevará a vivir experiencias tan crudas como inolvidables. El estallido de la Guerra Civil la devuelve a su tierra, pero allí ya nada será como lo dejó.

El personaje de Vega, una mujer trabajadora, bondadosa, fuerte, leal y preñada de arrojo, te enamora desde el primer momento. Perfectamente dibujado, la autora no solo la retrata a ella, sino a todo ese colectivo universal de mujeres vanguardistas, tenaces, porfiadas, dispuestas a salir adelante y nadar contracorriente, sin perder su femineidad ni sus valores, en pos de mantener el bienestar de los que aman; incluso si eso les impone renunciar a su propia felicidad.  Esas mujeres que, nazcan en la época que nazcan, siempre marcarán tendencia y serán referentes para generaciones posteriores.

Revuelta es única con la pluma cuando se trata de dibujar con palabras el ambiente costumbrista de esa época y esa zona. Es como ella dice “pasión por su tierra”. Y esa pasión la lleva a descubrir al lector, a través de la mirada de la protagonista, los bellos paisajes, el duro trabajo de la trashumancia, la rutina diaria que latía en esos años tras cada muro, los usos y costumbres, las diferencias de clases y el papel de la mujer en la sociedad, tan importante pero a la vez, tan invisible.


No debemos olvidar el sacrificio de estas mujeres, que dejaban sus hogares y sus hijos, para atender a otros ajenos durante años. Cuando regresaban a sus casas, corrían el riesgo de que sus hijos no las reconocieran o que alguno hubiera fallecido durante ese tiempo. Si bien es cierto que la compensación económica les permitía vivir holgadamente el resto de sus vidas, comprar tierras o iniciar algún negocio, el peaje a pagar era cruel.

En resumen, una novela conmovedora, bella y didáctica. Con el lenguaje sencillo pero preciso al que nos tiene acostumbrados la autora que apunta derecho al corazón. La portada, acertadísima y preciosa, es una obra del pintor José Higuera llamada “La Pasiega”. No se puede pedir más.

No os oculto que vais a llorar con la historia y que a mí, personalmente, me hubiera gustado otro final para ser un libro absolutamente redondo. Pero en eso ya influyen mis gustos personales que ni puedo ni quiero obviar.

Os la recomiendo sin duda alguna y espero, ya con ansia, otra nueva de esta gran escritora que es Conchi Revuelta.







viernes, 16 de marzo de 2018

RESEÑA: SIEMPRE TUVIMOS HÉROES - LA IMPAGABLE APORTACIÓN DE ESPAÑA AL HUMANITARISMO




SIEMPRE TUVIMOS HÉROES  de Javier Santamarta del Pozo


Hay libros que quedan bonitos a la vista expuestos en cualquier estantería de tu casa. Hay libros para leer e inmediatamente expatriarlos al último rincón oscuro de esa misma estantería. Hay libros que necesitas tener siempre a mano y hay libros que deseas olvidar, pero no puedes. Hay libros… Hay libros para todo y para todos. Luego existe ese pequeño puñado de joyas que yo reservo para que descansen a mi lado en la mesilla de noche; los especiales. Aquellos que por motivos que nadie más que yo entendería, se han ganado esa posición privilegiada. Siempre tuvimos héroes. La impagable aportación de España al humanitarismo, es uno de ellos.




Este ensayo, escrito por Javier Santamarta, llega en un momento ideal.  Y me atrevería a decir que para todos. En esta época convulsa que sufrimos en nuestro país, en la que el patriotismo brilla por su ausencia y todos, en mayor o menor medida, nos hemos vueltos unos descreídos, este libro logra que nos sintamos orgullosos de ser españoles, de nuestras raíces y de todos esos héroes casi desconocidos que Santamarta rescata a través de su experta pluma y gracias a su vasto conocimiento en el tema que nos ocupa. No en vano lleva años trabajando en ayuda humanitaria en todas sus vertientes; tanto en trabajo de campo, estando presente en varios conflictos internacionales, y como experto dando conferencias y formación a civiles y militares.




El libro aporta otra visión, al mundo y al propio lector, de la  valiosa contribución de España en gestas humanas, dejando a un lado, por una vez, las hazañas bélicas. No ha debido ser nada fácil para el escritor escoger las que finalmente aparecen; hay muchas, bastantes más de las que nos imaginamos. Santamarta selecciona 13 (ese número que a mí me encanta y me da buena suerte) y nos lleva de paseo por casi mil años de historia. En concreto, desde 1.085 hasta 1.971. Ahí es nada.

¿A quiénes nos vamos a encontrar?  Personajes como el cirujano Fidel Pagés, un genio de la medicina española descubridor de la anestesia metamérica,  mundialmente conocida después como anestesia epidural que tantas alegrías nos ha dado. Su prematura muerte a los 36 años en un accidente de tráfico, deja el descubrimiento en el olvido, lo que aprovecha un avispado médico italiano para “apropiarse” de él. Por fortuna, con el tiempo se le ha reconocido el descubrimiento, aunque su nombre nunca ha ocupado el lugar que merecía. 

Carmen de Angoloti, Duquesa de la Victoria. Reconozco sin pudor que la primera vez que escuché este nombre fue hace unos meses en una serie de televisión en la que, con el desastre de Annual de fondo, nos contaban la historia de las que fueron las primeras damas enfermeras de la Cruz Roja. Una aristócrata que no dudó en salir de su cómoda zona de confort para acudir al frente y jugarse la vida atendiendo a los soldados y protegiendo a todas las enfermeras que le acompañaban y estaban a su cargo. Una mujer fuerte, decidida, de principios sólidos y espíritu de entrega, digna de admiración. La serie me la descubrió (aunque almibarada, no le resto la parte del mérito que tiene) y con el libro he ahondado en la vida de esta gran dama que sin duda alguna hoy, sería una emprendedora de éxito.

No solo aparecen personajes en el libro, también instituciones como la Oficina Pro Cautivos, un innovador proyecto humanitario cuyo fin era obtener información, en muchos casos removiendo cielo y tierra, sobre la situación en la que se encontraban militares o civiles en zonas de guerra y de este modo poder transmitir los resultados a todos los familiares, desesperados por saber si estaban vivos, muertos, presos o desaparecidos durante la Primera Guerra Mundial.

El organismo fue fundado y puesto en marcha por el Rey Alfonso XIII y costeado íntegramente a través de su patrimonio personal  y se convirtió para el monarca en una causa propia desde el principio.

Y así hasta trece.

Santamarta me cuenta algunas anécdotas vividas con este libro. Por ejemplo que mientras investigaba sobre la Oficina Pro Cautivos se topó con otro escritor, Jorge Díaz, que acababa de publicar Cartas a Palacio su novela más conocida, en la que justo nos descubría un hecho histórico tan fascinante como desconocido para la mayoría. De ahí nace una amistad entre los dos (después me añadiría yo) que sigue vigente.



Javier Santamarta, Jorge Díaz y Susana Cañil.


Igualmente ha tenido el privilegio de poder charlar e intercambiar información con los descendientes de algunos de sus personajes. Aunque Javier ha dedicado muchos meses a investigar y contrastar información al objeto de poder plasmarla de la forma  más rigurosa posible, el hecho de recabar datos de primera mano, además de un deleite para él a nivel personal, añade al libro un plus de exquisitez difícilmente superable.

Politólogo, experto en Historia y en protocolo, Santamarta podría haber escrito un libro denso y pesado, de esos que escriben algunos escritores por y para ellos en donde queda reflejada la sabiduría infinita que les separa del resto de los mortales, pero que suele resultar, en casi todos los casos, infumable para el lector. No ha sido así. Dejando a un lado la cuota de vanidad que todos los que juntamos palabras poseemos, él ha tenido la visión y la inteligencia de permitir leer el libro, antes de su publicación, a personas con el conocimiento justo de Historia con el fin de que, una vez en manos del lector final,  pudiera ser leído con ganas, facilidad e interés y sin tener que recurrir a una enciclopedia o a "San Google" para desentrañar su significado. De esta manera, en mi opinión, lo convierte en ágil, ameno y fresco, sin perder ni un ápice de su misión didáctica. Un libro destinado a un público amplio y heterogéneo;  cien por cien recomendable para personas de entre 12 y 100 años.

El broche de oro queda a cargo de esas maravillosas fotografías alusivas que acompañan a cada uno de los capítulos y que establecen la frontera entre lo que podría haber sido un libro más y lo que es en realidad; una verdadera alhaja.

Hay que agradecer al autor el rescatar de un injusto olvido a todos estos maravillosos personajes, héroes anónimos, que al terminar de leer el libro, nos harán recordar, o reforzar, lo orgullosos que tenemos que estar de ser españoles.

- ¿Habrá una segunda parte? – le pregunto a Javier.

- Sería una buena idea –me dice.

Y con esa respuesta flotando en el aire, me voy corriendo a escribir la reseña que hoy estáis leyendo.









viernes, 4 de agosto de 2017

RESEÑA DE "LO QUE ELLA DIGA" de Rafael Caunedo



El protagonista de esta historia se llama Santiago, pero bien podría llevar el nombre de cualquiera de nosotros. Nadie está exento de que nos pueda suceder lo que nos cuenta el autor en su novela “Lo que ella diga”.




Un título muy acorde con lo que nos vamos a encontrar nada más zambullirnos en el libro porque ella, la ELA, es la que gobierna, condiciona, hostiga y, al final, doblega no solo a su protagonista sino al resto de los personajes principales que en él aparecen; es obvio que aquí no hay secundarios.

La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad degenerativa que afecta a las células nerviosas situadas en la parte lateral de la médula espinal y que son las responsables del control de movimientos. Cuando estas células, llamadas motoneuronas, disminuyen su funcionamiento, provocan una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal. La esperanza de vida tras el diagnóstico suele ser de unos cinco años en los casos en los que la enfermedad se presenta en su versión más virulenta.

La lectura comienza poniendo al lector en antecedentes sobre cómo es la vida del protagonista hasta el momento en el que la enfermedad hace acto de presencia; sus amigos, su familia, sus estudios, su posición económica, su matrimonio y su trabajo. Y sobre todo, su pasión por el deporte. Un hombre absolutamente privilegiado en todas las vertientes de su vida. Tal vez por ello, o a pesar de ello, el impacto sobre el lector cuando recibe la noticia resulta todavía más demoledor.

Caunedo va incorporando a los personajes de manera natural, sin exigencias. Y los describe con detalle, realistas, próximos y bien perfilados, tanto su continente como su contenido. De esta manera, moldeas una idea  tan real en tu cabeza, que cada vez que irrumpe uno en escena, eres capaz de imaginarlo igual que un holograma sentado en tu salón. Es como si jugara con el lector y se adelantara a él con una sola idea: provocar una sensación de cercanía y familiaridad de tal calado que al final, mientras dura la lectura, tanto la familia como los amigos de Santiago se convierten en los tuyos por derecho propio y por sutil, pero eficaz, imposición del autor. Personalmente me gustan los autores que describen así a sus personajes, que no pasan de puntillas por ellos y que se centran exclusivamente en la trama. Una historia va zurcida indefectiblemente a unos personajes. Lo uno no existiría sin lo otro. Pero, por supuesto, aquí entran en juego mis gustos personales, tanto en mi faceta de lectora como de escritora.

Y de esta manera nos va deslizando por la historia con elegancia, sin altibajos ni sobresaltos. Nos habla de la enfermedad y de sus consecuencias a corto y medio plazo sin omitir lo importante, pero sin profusión de explicaciones irrelevantes o morbosas que lo único  que hubieran conseguido sería aniquilar de un plumazo la cualidad de exquisito a un libro que lo es.  

El autor pretende emocionar, acercar y concienciar. Y en su plano más pedagógico, mostrarnos un poco, la punta del iceberg, de una perversa y devastadora dolencia que jamás tiene un final feliz. Y lo consigue. Al menos en mi caso, así ha sido. Sabía de la ELA lo que la inmensa mayoría de la gente cuando no hay un caso que te toque la fibra de cerca. Así somos los humanos. Lo poco que lees, los casos que son noticia en la televisión y alguna información periférica de amigos o familiares que conocen a alguien que atraviesa por ese drama. Este libro me ha hecho consultar páginas dedicadas a esta enfermedad, querer saber más sobre ella y ante todo, volver a tomar conciencia de algo que todos deberíamos tener muy presente cada día que amanece: la salud es por encima de todo, lo más importante que tenemos en nuestra cuenta corriente de la vida. Sin ella, todo lo demás ni existe ni tiene valor alguno. Escenas cotidianas como pasear, sonarse la nariz, leer, llamar al ascensor o comer, se convierten en abismos insalvables para Santi. ¿No os parece suficiente motivo para pararse a pensar unos minutos en lo verdaderamente importante?

Y al hilo de esta reflexión, el autor nos relata como la ELA  pone el mundo de Santi, y el de todos los que le rodean, del derecho y del revés. Boca arriba y boca abajo. Y la pluma de Caunedo se desliza por las páginas describiendo con la precisión de un cirujano las etapas de esa maldita enfermedad: la incertidumbre, la angustia, el miedo, el sufrimiento, la impaciencia, las transformaciones en el carácter, el deterioro físico y emocional y los inevitables daños colaterales. Una amalgama de emociones que sacuden tu interior como un tsunami. Eso sí, el autor ha tenido la inteligencia y la sensibilidad de no sucumbir a la ñoñería, añadiendo dosis extra de dramatismo ni sentimentalismo de saldo. De hecho, yo no he derramado ni una sola lágrima. Y no, no es que  yo sea fría, indolente o inhumana. Es que ha conseguido algo más poderoso y turbador. Desde las primeras páginas el texto, en clara confabulación con el autor, te está pidiendo que atesores todo el aire que puedas, porque es el único del que vas a disponer durante el tiempo que dure la lectura, que en mi caso fue apenas un día y medio. Leer sabiendo que te falta el oxígeno y que no vas a contar ni con respiración artificial de urgencia.

A medida que avanzas en su lectura has pasado por todo el abanico de estados anímicos posibles, has sido Santi durante un día y medio, pero también has sido Celia, Laura, Gonzalo, Joaquín, Aitana…Te has puesto en la piel de todos y cada uno de los personajes y te has preguntado una y mil veces qué harías tú en su lugar sin llegar, claro está, a ninguna conclusión solvente.

Cuando llegas al final, que no por conocerlo desde inicio deja de ser un balazo en el alma cargado de tristura, recuperas de golpe el aire y el ánimo. Y suspiras. Y en ese suspiro va una mixtura de sentimientos contradictorios; no deseas que se muera, pero sabes que morir es el único final.  Un final tan necesario como redentor.

Toda la tragedia que puede encerrar este libro queda absolutamente compensada con la calidad humana que reflejan los personajes. Su generosidad, sus principios inamovibles, su empatía, el amor,  la renuncia a su propia felicidad, la integridad y la entrega incondicional para que el último trayecto de Santi sea digno y pacífico. Harta de leer y ver comportamientos atroces en la gente, esta historia es, paradójicamente, un soplo de aire fresco que me hace recuperar un poquito la fe en el ser humano y que vuelve a ubicar mis prioridades en su legítimo lugar. Suficientes motivos para recomendar con énfasis su lectura.

Es el primer libro de Rafael Caunedo que leo, pero le seguiré la pista muy de cerca.