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viernes, 23 de abril de 2021

Entrevista a Sandro Giacobbe: «Hay que repetirse cada día que no eres ni el único ni el mejor»

20 PREGUNTAS CANALLAS Y UNA CANCIÓN DESESPERADA CON SANDRO GIACOBBE 


Entrevista a Sandro Giacobbe por Susana Cañil

 

Nunca una declaración de infidelidad dio más veces la vuelta al mundo vinculada a una frase que se hizo mundialmente famosa gracias a la canción El jardín prohibido: “Lo siento mucho la vida es así, no la he inventado yo”. Mensaje demoledor y cínico  que, en la voz cálida y aspecto de chico bueno de Giacobbe, fue un cóctel molotov con una potencia tan sublime y genuina, como para consagrarse una obra de arte. No en vano ha sido mil veces versionada y es conocida, y reconocida, internacionalmente.

Estamos a finales de los 70 y la moda, implacable, impone baladas románticas y bailes pegados.

Corre el verano del 76 y una canción destaca por encima del resto; El jardín prohibido magníficamente interpretada por el italiano Sandro Giacobbe, se nos cuela en el corazón por la puerta grande.

Ese mismo año logra el tercer puesto con la canción  Gli occhi di tua madre en el Festival de San Remo y gana la Góndola de oro con su canción Yo prisionero, como el disco más vendido.

“Signora mia”, “Sarà la nostalgia”, “Bimba” o “Io vorrey” son algunos de sus grandes temas que llegaron a lo más alto en las listas de los más vendidos.

Ahora, junto con su esposa la también cantante Marina Peroni, recorre el mundo con los temas de siempre y con nuevas composiciones, algunas de ellas cantadas conjuntamente como las maravillosas canciones E’ Lei o Ali per volare que presentarán por primera vez en los escenarios españoles.



 Foto: Sandro, Marina y yo misma en Octubre de 2019 en España.

 1.-  ¿La música es tu vida o tu forma de vida?


«La música es una parte importantísima de mi vida, pero no lo es todo. Mi vida es mi familia, mis hijos, mis amigos, pero claramente la música es parte integrante de mi existencia y algo que me aporta muchísima felicidad ».


La gira por España de Sandro Giacobbe durante el otoño de 2019 fue un éxito arrollador. Hacía muchos años que el cantante no actuaba en nuestro país y había una tremenda expectación con sus conciertos; el público no le decepcionó. Lo recibió con ganas y mucho cariño coreando todas sus grandes canciones. También supuso el descubrimiento, por nuestra parte, de la voz cálida y maravillosa de Marina Peroni, su mujer. Los temas de siempre y las nuevas composiciones del artista, dejaron a sus seguidores con ganas de más, de mucho más. De no ser por la pandemia que acechaba a la vuelta de la esquina para poner el mundo patas arriba, ya teníamos una docena de actuaciones programadas tanto dentro como fuera de España. No ha podido ser, de momento. Pero ya estamos trabajando para el próximo otoño con la esperanza de recuperar la suficiente normalidad para poder llevarlos a cabo con todas las medidas sanitarias y de seguridad que sean necesarias.

   2.-¿Qué es para ti el éxito?


«Es una forma de realización personal. Por ejemplo, en mi caso, es un trabajo que yo he realizado con pasión, con ilusión, y que con el tiempo ves que le ha interesado a mucha gente, tanto de tu país como de fuera, y eso te genera muchas emociones de carácter muy positivo».

3.-Todos, sin excepción, añoramos algo de tiempos pretéritos. ¿Qué traería Sandro Giacobbe de regreso a nuestra sociedad actual?

«La sociedad actual es muy veloz. Internet nos ha cambiado la vida, queramos o no. Ahora hacemos cosas que hace unos años eran impensables. Esta misma entrevista que me estás haciendo en tiempo real, es un ejemplo. Es la parte buena de la globalización, pero hay otra que no es tan buena. Ahora vas a un restaurante y ves un matrimonio cenando con sus dos hijos, ya grandecitos, y cada uno está absorto en su teléfono móvil. Sin mirarse a los ojos, sin una conversación...Eso crea mucha desunión. Ahora prima lo material y la inmediatez en todo. Por eso a tu pregunta yo te contesto que traería de vuelta la serenidad, la tranquilidad, el disfrutar de las pequeñas cosas. Antes teníamos menos, pero éramos más felices. O, al menos, yo lo percibo así».

4.- Cuando uno llega a lo más alto en la cota de popularidad, como es tu caso, ¿cuál es la fórmula para domesticar el ego y no terminar siendo engullido por la vanidad?

«Yo he vivido momentos increíbles de popularidad y éxito en todo el mundo, pero siempre supe que todo era efímero. Hay que repetirse cada día que no eres ni el único ni el mejor, algo que te ayuda a mantener los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros.

Cada día que amanece debes trabajar con la convicción de que es un examen diario. Es algo que siempre ha estado presente en mi forma de ser. También no hay abandonar nunca la humildad porque uno no sabe qué le depara cada día».


5.- Vivimos en un mundo en que nos conmueve una película o una canción hasta el punto de llorar y, sin embargo, cada vez empatizamos menos con los problemas reales y cercanos. Nos ha tocado la era de la comunicación y somos capaces de ignorar que nuestro vecino de puerta se muere de tristeza, de inanición o de sufrimiento, permaneciendo completamente ajenos a esa orfandad. ¿Cómo explicas esto y qué haces tú a nivel individual para combatirlo?

«Es frecuente en nuestra sociedad actual no pensar en lo que le ocurre a la gente. Te voy a contar una anécdota que me ocurrió hace poco y que resume claramente lo que me preguntas. Un día hablando con mi carnicero me dijo que unos días atrás se había ido la luz de su casa. No sabía si era solo en la suya o era general, así que bajó un piso más abajo y se encontró con una vecina que también había salido al rellano por el mismo motivo. Llevaban años viviendo en el mismo edificio y era la primera vez que hablaban. Tremendo, pero así es. La fatalidad de la luz los unió para saber de la existencia el uno del otro.

Yo colaboro con un equipo de fútbol para niños y jóvenes desde hace 40 años y realizamos muchas acciones solidarias, pero al margen de esta actividad soy una persona a la que le gusta hablar con la gente y también escuchar. Me gusta entrar en los sitios y decir en voz alta y alegre; "Hola, ¿cómo estáis? Probad y veréis como cambia la actitud de la personas cuando llevamos a cabo gestos tan simples como sonreír o saludar».

6.- Estoy segura de que la música te ha dado, y te seguirá brindando momentos únicos y felices. Pero me gustaría que me contaras esa otra parte menos amable, la que se esconde en la trastienda de cualquier profesión.

«Yo empecé a cantar con 15 años y con 24 me llegó el éxito. Son 45 años de carrera y tienes que estar preparado para todo. Para que tus canciones pasen de moda, para que lleguen las nuevas generaciones con el rap y el reggaeton y todas esas cosas que yo no escucho, pero que ahora arrasan. En la música, como en todas las profesiones relacionadas con la creatividad o el arte, hay muchas subidas y bajadas que hay que saber gestionar».

7.- Nadie imaginó jamás vivir una pandemia como la que estamos viviendo. ¿De qué manera te ha afectado a nivel personal y profesional, y qué lecciones has aprendido de ella?

«Claro, ¡quién iba a pensar que viviríamos algo así! Nadie, absolutamente nadie. Tenía una agenda plagada de proyectos que se han visto cancelados o aparcados por esta pandemia universal. Mi último concierto fue en Costa Rica hace justo un año y desde entonces no he hecho nada. Bueno, nada no. He aprovechado para componer, pero lo que queremos los artistas es actuar. Nosotros vivimos de la música y lo necesitamos para vivir aunque algunos crean que la gente del espectáculo no lo necesitamos; no vivimos del aire. Estamos haciendo muchos sacrificios con la esperanza de volver a tener una normalidad. Estoy seguro de que en breve lo conseguiremos».

8.- ¿Cómo es Sandro Giacobbe cuando baja el telón y se queda a solas consigo mismo?

«Soy la misma persona sobre el escenario que cuando bajo de él. No tengo una doble personalidad. Soy el mismo con idénticas ganas de vivir, de reír o de ponerme triste cuando las cosas no me gustan».




Puede que algún lector al llegar a esta pregunta piense que la respuesta que da es la políticamente correcta, pero no es así. En otoño de 2019 tuve el placer de organizar junto con mi socio la gira de Sandro por nuestro país y comprobé en primera persona lo "normal" que es. Un tipo agradable, educado, cercano, pendiente de sus músicos y de los pequeños detalles, y siempre con una sonrisa en los labios. No es imposible, pero sí raro, encontrar a artistas de la talla de Giacobbe a los que el divismo no se les haya subido a la cabeza. Sandro es una de esas excepciones, y se agradece. Trabajar con él se convierte en una tarea amena, fácil y creativa.


9.- ¿A quién conoces tú que debería entrevistar yo?

«Susana, yo creo que tú puedes entrevistar a cualquiera porque tienes una personalidad muy marcada,  desbordas inteligencia y una forma de plantear las preguntas muy especial, pero prueba a entrevistar a un gran amigo mío que se llama Mikel Barsa; igual te sorprendes y te cuenta cosas que nunca le contó a nadie».


Foto: Sandro, Marina Mikel y yo durante la campaña de promoción en Madrid. Octubre de 2019.

Carcajadas varias. Pienso que entrevistaría con muchísimo gusto a Mikel, pero de sobra sé que no me contaría nada de lo que, tanto yo como los lectores, querrían saber. Por este motivo hace tiempo que desistí de este empeño. Aunque no es menos cierto que off de record me ha hecho partícipe de muchos secretos del mundo musical sobre artistas muy conocidos que, probablemente, nunca podré desvelar. Seré por siempre garante de esas golosas confidencias y sé con certeza que muchos "me envidiarán" por conocerlas. (Me río por dentro).

10.- Aquí voy a ser reiterativa, pero es inevitable preguntarte por esa canción que ya forma parte de ese grupo privilegiado de temas que trascienden y que vuelan por ahí con vida propia. Jardín prohibido no sé si nació con vocación de ganadora, pero lo cierto es que casi cincuenta años después sigue tan viva como el primer día; no creo que haya nadie en el mundo de cualquier edad que no la conozca. La vida es así, no la he inventado yo, frase celebérrima que ya ha pasado a la historia para justificar casi cualquier cosa. Qué supone para ti esa canción, ¿un lastre, un listón, una meta que superar? O por el contrario ¿es algo que todo cantante querría en su palmarés?

«Hay canciones que uno no sabe por qué han tenido tanto éxito y sobreviven al  paso del tiempo y de las modas. Yo cantaba esta canción en italiano en 1975. Un periodista de Barcelona, que estaba en Italia de vacaciones, la escuchó, le gustó y la empezó a poner en Radio Cataluña. Los oyentes empezaron a llamar a la radio interesándose por ella. Él se puso en contacto con mi casa discográfica y les propuso hacer una versión en español que yo grabé, y a partir de ahí ya es historia. El éxito fue tremendo y totalmente insospechado. Nunca pensé que llegaría a ser lo que ha sido y es. Entró directa al corazón de los españoles, así que yo le estoy muy agradecido».



11.- Has sido un hombre que en su juventud has rozado la perfección física, yo diría que has sido hasta demasiado guapo, si es que eso es posible, y triunfabas arrolladoramente entre las mujeres.

¿Cómo llevas el hecho de dejar atrás esa época y sumar años en el calendario, con lo que eso conlleva? ¿La madurez ha transformado tu visión del amor?

«Seguramente el atractivo físico ligado a la popularidad (y cantando canciones de amor) ha sido un buen cóctel para tener éxito entre las mujeres. Nunca me ha faltado el amor. Ni mucho menos reniego de ello, todo lo contrario. He amado mucho, siempre con total respeto a la persona que estaba a mi lado en cada momento. Pero el tiempo pasa y ahora estoy muy feliz y tranquilo con la mujer que me acompaña desde hace 11 años, Marina».



12.- Cuéntame algo que no hayas contado antes en otra entrevista.

«Yo tenía un amigo cuando no era famoso. Cantábamos juntos en un local de Génova. Se llamaba Enzo y él estaba siempre a mi lado compartiendo las emociones de las canciones, haciendo giras, viajando en coche con chicas...En definitiva compartiendo todas las experiencias vitales que comparten los amigos. De repente sale mi canción Señora Mía, mi primer gran éxito y a él le llaman para hacer el servicio militar. Una noche él estaba de guardia y sonaba esa canción;  le hizo llorar de alegría al pensar que yo, su amigo,  estaba triunfando. Años más tarde, le localizo y me atiende al teléfono una señora que era su mujer y le cuento que hace mucho que no sé nada de él y que me gustaría recuperar su amistad y, tal vez, incorporarle a mi banda de músicos. La mujer me pidió que, por favor, no volviera a llamar porque él ahora estaba casado y tenía otras responsabilidades. Y así lo hice».

13.- Qué cosas sacan de quicio a Sandro Giacobbe.

«Me sacan de quicio las personas que te utilizan para un fin o un deseo y después desaparecen. Mientras les interesas como vehículo o elemento para conseguir algo, eres maravilloso, te llaman, son cariñosos y amables contigo, pero una vez alcanzado el objetivo, se vuelven invisibles o peor, inaccesibles. Tampoco soporto a la gente que no cumple lo que promete en general. Y en particular que lo hagan los políticos me parece intolerable».

14.- ¿Qué lugar ocupa en tu vida la familia y, especialmente, el amor?

«El amor ocupa un lugar privilegiado en mi vida. La familia es un pilar básico que es necesario construir. Y eso te aporta mucha satisfacción».

15.- Las redes sociales han democratizado el talento, pero esas mismas consiguen que la mediocridad brille más que nunca. ¿Qué uso le das a las redes y qué beneficios e inconvenientes encuentras en ellas?

«Las redes suponen una facilidad para muchos artistas que empiezan y te dan una visibilidad, al igual que los programas de televisión de nuevos talentos. Eso antes no existía y es una ventaja. Pero de la misma manera hay artistas que por esa vía tienen de repente un éxito fulgurante y al año o los dos años, nadie se acuerda de ellos. Eso, para una persona muy joven puede ser fatal, difícil de digerir y, en muchos casos, con consecuencias devastadoras».

16.-  ¿Eres el adulto con el que soñabas ser de niño?

«Aquí en esta pregunta que me planteas hay un error terrible; yo nunca seré adulto, siempre me quedaré en niño».

17.-  ¿Qué papel ocupa la mujer en tu vida y cuál crees que es el que debería ocupar en la sociedad?

«En mi vida personal, Marina es tremendamente importante. Vivimos juntos y hacemos muchas cosas juntos. Pero yo la animo  hacer su vida y lo que le guste. Ella no había ido a universidad y ahora ha terminado una carrera. La mujer tiene que estar al mismo nivel que los hombres. No son inferiores, están capacitadas para hacer todo lo que hacemos los hombres. Así que...¡vivan las mujeres!».




Sandro y su mujer Marina durante el concierto en España en otoño de 2019.



18.- No podrías vivir sin…

«No podría vivir sin ser positivo, sin el optimismo».

19.- Qué música escuchas en tus momentos íntimos por placer, no por “espiar” a la competencia o porque sea lo que machaconamente suene en todas partes al margen de su calidad.

«Hasta hace unos años tenía una obsesión; todo lo que tuviera que ver con la música tenía que escucharlo. Iba a conciertos, a festivales, compraba discos...  porque necesitaba tener un juicio personal de todo que salía nuevo al mercado y  el deseo de estar siempre al tanto de la actualidad, de no perderme nada y con ello quedarme atrás. Ahora soy mucho más selectivo porque la música ha cambiado demasiado. Muchos de los artistas que me gustaban ya no están o se han retirado y abunda más la música que no me gusta que la que sí. En casa ya solo escucho lo que me apetece y para mantenerme al día pongo la radio cuando voy en el coche».


Sandro y Marina con mis libros.

Sandro y Marina con mis libros en Madrid.

1.- Una canción a la que vuelves una y otra vez, por el motivo que sea. Esa que podría ser tu epitafio, la banda sonora de tu vida o tu plan B.

Hay una canción que siempre he tenido como una referente, de hecho, suelo cantarla a menudo cuando las cosas no marchan como tú quieres. Es el tema de Lucio Battisti que se titula  Prendila cosi. Viene a decir que cuando algo no sale como tú esperas, uno no debe enfadarse o desesperarse; las cosas son así y cuánto antes las aceptemos, más fácilmente recuperaremos la felicidad. 

Hoy, Sandro Giacobbe presenta su nueva canción Nuestro tiempo, un tema preñado de esperanza, de positivismo y sensibilidad en la que refleja las ganas de dejar esta pesadilla atrás y volver a vivir mirando hacia un futuro próximo con felicidad y amor. Os dejo los enlaces con la canción en italiano y español. No os perdáis la canción y el vídeo; realmente maravillosos.

https://youtu.be/CyLg_XspnsA

https://youtu.be/6OxwxqQ8jzk


jueves, 17 de enero de 2019

Cuaderno de bitácora: 20 días con Nicola Di Bari


Cuaderno de bitácora: 20 días con Nicola Di Bari


PUNTA DEL ESTE ( URUGUAY)

Aeropuerto de Barajas, Madrid. Son las diez de la noche y estoy esperando a que llegue el cantante Nicola di Bari procedente de Milán. Me acompaña en la espera Mikel Barsa, su representante y amigo personal desde hace más de treinta años. Éste ya me ha hablado de él;  discreto y reservado como es, apenas ha vertido pequeñas pinceladas en lo que atañe a la parte humana del cantante. Pero cuando me habla del artista, otro Mikel, festivo, elocuente y pasional, aflora al exterior y derrama información inundando a todo aquel que se encuentre en un radio de diez continentes a la redonda. Haciendo gala de una memoria prodigiosa, cita fechas, lugares, teatros, continentes, galas, canciones, compositores y anécdotas maravillosas que atesora junto a uno de los mejores cantantes italianos del mundo. Son dos pesos pesados, cada uno en su terreno, hermanados por una misma pasión: su majestad, la música. 

Punta del Este (Uruguay)


Yo le escucho embelesada y miles de interrogantes se agolpan en mi cerebro, tantos que unos atropellan a otros, pero sé que no le gusta que le interrumpa en medio de su evocación, así que me meriendo las ganas, sin ganas, memorizo las mil y una preguntas que quiero hacer y aguardo la ocasión adecuada para formularle tres o cuatro, que serán las únicas que querrá contestar.

De Nicola conozco sus canciones. Mis hermanos, veinte años mayores que yo, las escuchaban en el tocadiscos de casa. Por eso no me resulta ajeno ni lejano, a pesar del abismo generacional que nos separa. Al menos es algo. Del resto, no conozco nada. A nadie. Me leo todo lo que encuentro sobre el cantante, veo vídeos con  sus actuaciones, entrevistas en televisión y me pongo al día con sus proyectos. Con respeto, pero sin temor, me embarco en esta aventura calzada con mis tacones, vestida con mi cerebro y perfumada de expectación. En mi mochila, muchas horas de radio, tres libros publicados, doce años como responsable de comunicación de una de las mejores diseñadoras españolas, ilusión, ganas, voluntad y curiosidad para exportar.


Nicola Di Bari con mis libros


En medio de todas esas sensaciones me hallo cuando, a lo lejos, lo veo llegar. No hay posibilidad de no percatarse. Una figura delgada y menuda, de marcha inquieta, mirada detectivesca, que se intuye tras sus gafas oscuras, y ese contoneo de cabeza observando todo y a todos, y su sempiterno sombrero, que ha convertido en seña de identidad y marca de la casa, se aproxima.
Me saluda con afecto. Real, no impostado. También me escudriña con curiosidad y lo noto cuando se despoja de sus gafas y me taladra con esos ojos  pequeños y sagaces. Al fin y al cabo vamos a compartir veinte días de gira y necesita  sopesar, a golpe de intuición, qué tipo de persona soy. Siempre a su lado, su fiel compañera; su esposa Agnese. Una figura fundamental en su vida de la que más adelante os hablaré.


En el avión rumbo a Punta del Este

                                


Con Nicola y su esposa Agnese
                                                          

Son trece horas de vuelo las que nos esperan hasta nuestra primera parada en Montevideo y en ellas surgen los primeros tímidos acercamientos por mi parte. Estoy con una estrella de la música a nivel internacional a la que acabo de conocer y eso impone hasta al más pintado. Pero no es menos cierto que yo siempre me muestro tal cómo soy; no está en mi ánimo ni en mis intereses cultivar la impostura sólo por agradar. Rápidamente percibo que compartimos dos rasgos comunes, la sinceridad y la elegancia. Así que, una vez repartida la baraja, sin ases bajo la manga, aflora un Nicola cercano, inteligente, divertidísimo y con mucho bagaje a sus espaldas que dinamita, de un soplo, cualquier barrera imaginaria para hacerme sentir cómoda y confiada en cuanto el avión despega. Gasta bromas, cuenta chistes, tararea canciones, recuerda sus comienzos y se muestra, sin pudor, un devoto enamorado de su mujer. Me ha ganado la partida sin haberla comenzado. A partir de ese momento, todo fluye con admirable naturalidad y se crea un ambiente mágico y entrañable que permanecerá durante toda la gira y más allá.



Maravillosa vista nocturna desde la terraza de mi habitación en el Hotel Enjoy. Foto: Susana Cañil


Hotel Enjoy - Punta del Este



                   
                                  
Este “trotamundos” recuerda con orgullo sus orígenes humildes. Nace en 1940 en la región de Puglia situada al sur de Italia con capital en Bari. Iba para abogado, era lo que deseaban sus padres que, además, le alertaban de que con su voz ronca no tendría mucho futuro. Pero un día, el destino, zascandil pero oportuno, modificó su hoja de ruta sin aviso ni permiso. Un amigo heladero de su pueblo se quedó sin voz un día y él, con ánimo de atraer clientes para el negocio, se puso a cantar.  Un productor discográfico escuchó su voz y apostó por ella. A partir de ahí, todo es historia. Pero como todos los comienzos, nada fue fácil. Hasta que pudo ganarse la vida con la música, trabajó en docenas de oficios y profesiones diferentes.

Dos veces ganador del Festival de San Remo, en 1.971 y 1.972, más de cincuenta millones de discos vendidos, miles y miles de actuaciones por todo el mundo, el calor de un público que le escolta fiel desde hace más de cuatro décadas y nada de ello le ha hecho perder ese fugaz miedo escénico minutos antes de saltar al  ruedo. Ese que sólo conservan los grandes de verdad. En cada concierto, antes de empezar, me pongo muy nervioso; parezco un auténtico debutante al respecto de mis nervios. Esa asignatura nunca la aprobé; mis miedos son evidentes cada día antes de salir a escena. ¿Qué hago? Para calmarme y tranquilizarme, me fumo un cigarrito, me tomo un whisky y ya salgo al escenario como nuevo”.

Su esposa, Agnese, es el muro de carga, pieza indispensable de esa estructura arquitectónica, universal y común a todo el mundo llamada vida. Transitan juntos por ella desde hace 54 años y dice que sin su mujer, su vida no tendría ningún sentido; "Mi vida se llama Agnese. Desde que la conocí hasta hoy ha sido un gran romance, yo voy caminando por el mundo a su lado, para mí la vida sin ella sería insignificante". 


Las maravillosas playas de Punta del Este
                                                        



Foto: Susana Cañil
                                                  

Han formado un gran equipo, compacto, soberano, bello, en el que el amor, la lealtad y el gran valor que otorgan a la familia, priman sobre cualquier otro factor externo. Cuatro hijos y cuatro nietos a los que idolatran. Durante todo el viaje es constante el intercambio de mensajes, fotos y llamadas entre todos ellos. Cada vez que suenan sus móviles con alguna comunicación de sus hijos, se les ilumina el semblante. Entre ellos hay tanta complicidad, que se entienden con miradas o gestos apenas perceptibles, si no eres observador. Y me encanta comprobar que los enamorados adolescentes que fueron, siguen ahí, irreductibles y perennes; discuten como quinceañeros por pequeñas tonterías y a los dos segundos, vuelven a reír, a tomarse de las manos y mirarse a los ojos como si acabaran de descubrirse. Verlos es volver a creer en el amor. Pero no en cualquiera, en el amor con mayúsculas. En el único posible, claro.

Es una teoría mía, pero seguro que al leerme muchos de vosotros coincidiréis. Siempre he mantenido que las parejas que ya no discuten por nada, son parejas muertas. Ancladas en la rutina, la comodidad o los intereses creados. No es el caso de ellos dos, por fortuna. Cuando algo sigue vivo, un sentimiento decano y sedicioso, se alza en armas contra todo eso, provocando una revolución. Observarlos es comprobar que se necesitan, que se aman y se respetan, pero que nada de eso es óbice para mantener sus ideales y defender sus identidades, sin correr el riesgo de ser engullido o colonizado por el otro. Agnese es una mujer serena, paciente, con inquietudes y culta, que cede todo el protagonismo a su marido con una generosidad y templanza encomiables.

Nicola es conocido como “El último romántico”, aunque él se resiste a serlo: "Sería una tragedia que yo fuera el último romántico. Es una manera con la que suelen presentarme por mi estilo y mi música. Te aseguro que no lo soy, sino uno de los tantos que le dedican su vida al romanticismo”.  Y prueba de ello son sus canciones donde  todo gira en torno a la mujer y al amor. Sentimientos en estado puro. Dice que no programa nada, ni tiene unas horas concretas para escribir, ni un lugar especial de inspiración. Cuando llega, llega. Son emociones que  pruebo y luego pongo en música; no se sabe cómo nacen en un momento particular, grande, emocionante, estimulan hasta el punto de que nace música y letra al mismo tiempo”.

Le gusta el buen vino, lo mejor de la gastronomía de cada país, leer, conversar y fumar. Adora el jamón serrano, el whisky de malta y la cerveza Corona. "Si tengo que vivir sin vicios, mejor morir”, me comenta con humor. 

Siente profunda admiración por Sinatra, Serrat, The Beatles, Aznavour y tantos otros nombres que surgen a lo largo de los días en conversaciones con él. Hablamos del éxito, o de cómo lo percibimos cada uno. Y encuentro mil vínculos de unión con su filosofía: éxito es tener una familia que te quiera, un pequeño puñado de amigos bizarros, leales, de esos que sabes que siempre están, un hogar al que poder regresar tras cada gira, ser fiel a uno mismo por encima de todo, tener el privilegio de tener una compañera de viaje excepcional como su mujer, disfrutar de pequeños placeres, viajar, no perder nunca la curiosidad ni la ilusión y enamorarte cada día de tu profesión. Y todo ello con música de fondo. Podríamos catalogarlo de hedonista, pero no en su versión severa; un hedonismo inteligente, emocional, sensible, noble, desprendido… Coincidimos en que lo material, el poder crematístico,  da posibilidades, despeja caminos, te permite ciertos caprichos, pero jamás compra lo único importante de la vida: la salud y los afectos. Cada vez que hablo con él, con ellos, siento que los lazos se estrechan y la sensación de conocerlos de toda la vida y compartir unos códigos éticos, cada día menos vigentes en esta sociedad actual, me acompañan como un centinela fiel.

Llegamos a Punta del Este (Uruguay) y el Hotel Enjoy nos espera para ese primer concierto. Es un ídolo y me doy cuenta enseguida.  A Nicola se le admira, se le respeta y se le quiere. En los ratos en los que Mikel tiene reuniones o quehaceres personales, yo acompaño a Nicola y Agnese. De paseo por cualquier calle, no podemos avanzar sin que le paren, le pidan fotos, canten sus canciones. Se percibe un cariño que va más allá del  razonable entusiasmo por un cantante famoso. Escucho frases como: “Mi padre tenía todos sus discos, sus canciones yo las aprendí de él” o “Qué feliz voy a hacer a mi madre cuando vea esta foto con usted”. En cada frase, en cada conversación, en cada mirada, subyace un tributo a su persona. Atiende a cada uno personalmente. No se para, se hace la foto de rigor y se va, no. Charla con cada uno, responde a sus preguntas y hasta graba vídeos cuando algún fan se lo pide. Y todo ello sin perder la sonrisa, la exquisita educación y el buen humor.


Foto: Susana Cañil


El concierto es un éxito de público. Yo, armada con mi Tablet, trasteo entre focos, público y bambalinas al objeto de inmortalizar la mejor imagen. Casi todas con las que ilustro este reportaje son mías. Desde el backstage  asisto al “otro” concierto. Por primera vez estoy del otro lado del espejo; no soy espectadora, o al menos no de la manera convencional, sino parte integrante de ese espectáculo. Puedo ver las caras de la gente, las reacciones, los aplausos sentidos y como se saben sus canciones de memoria. Un repertorio con la mayoría en español y algunas en italiano. Sus grandes éxitos internacionales suenan con esa voz ronca y desgarradora, reconocida y reconocible, de la que él mismo habla despojado de cualquier vanidad y con un humor envidiable: “Sólo a Dios se le puede adjudicar por qué y cómo tengo este tipo de voz tan absurda, que al mundo le gustó muchísimo”.
Foto: Susana Cañil


Foto: Susana Cañil
                                                                          



Sale al escenario con sus gafas y su sombrero, traje de factura impecable que le sienta como un guante al conservar una figura perfecta y arropado por SU gente; en primera fila, su mujer. Grabando, haciendo fotos, proyectándole fuerza con la mirada. Mikel, su gran amigo y manager. Aunque por fuera es todo templanza, le conozco, y por dentro es puro nervio. Profesional y perfeccionista como es, sólo entiende que las cosas salgan bien. Tolera los imponderables, pero no los errores por dejadez o negligencia. Cambia de posición cada minuto. Lo mismo le encuentras casi formando parte del escenario, que sentado entre el público o en algún lugar  muy lejano analizando hasta el mínimo detalle. Los músicos, esa banda formada por Carlos Rystok a la batería,  Marcos Lavallén en los teclados, Juan Riytok a la guitarra y Valentín Díaz al bajo. Jóvenes, aunque sobradamente preparados. Son su equipo musical desde hace mucho tiempo y se percibe entre ellos el respeto y la admiración mutuos. Son cuatro chicos argentinos que me hacen la vida muy agradable; yo diría que son fantásticos, sin ellos mis conciertos no serían posible. El gran mérito que todos me atribuyen tengo que compartirlo con ellos”. 

Carlos, Marcos, Juan y Valentín. 



El público, las luces y el impresionante Casino Enjoy, hacen el resto, convirtiendo lo que hubiera sido una noche más en otra excepcional.
Ha sido un día plagado de emociones. Estamos cansados y nos retiramos a nuestras habitaciones agotados, pero felices. Mañana nos esperan varias entrevistas y hay que cargar pilas.

Al día siguiente nos espera una entrevista muy especial de la mano de un periodista muy conocido, con gran trayectoria y extremadamente profesional: Sergio Puglia. Con las magníficas vistas e infraestructura del hotel Enjoy como telón de fondo, se organiza un almuerzo/entrevista para el programa “Puglia Invita” del Canal 10 de Uruguay. Las fotos, de nuevo mías, recogen momentos de esa maravillosa entrevista que podéis ver a través de la página del programa o del perfil de Nicola di Bari en Facebook. Os la recomiendo porque fue entrañable, delicada y excepcional. Porque cuando tanto talento le da por juntarse, se alcanza el grado de excelencia. Ese que yo persigo incansablemente.


Con el periodista Sergio Puglia y Mikel Barsa en Punta del Este. Foto: Susana Cañil

Foto: Susana Cañil



  
No puedo acabar el periplo por Punta del Este sin mencionar el magnífico concierto al que asistí del cantante Diego Torres, del que Mikel es amigo personal. Un repertorio de sus nuevas canciones que acabó con la inevitable y maravillosa "Color esperanza", todo un himno a la vida mirada desde el ángulo más optimista. 

La foto, tras el concierto y con mis libros ya en manos del cantante. Un lujo.


Tras el concierto con el cantante Diego Torres y Mikel Barsa
                                      


BUENOS AIRES (ARGENTINA)

Buenos Aires nos recibe con una ola de calor inusual para estar aún en primavera. Es una ciudad que te atrapa desde el primer instante. Un flechazo de manual. Es grande, imponente, bella y, a ratos, me recuerda a París y a ratos, a Madrid. El bullicio, la alegría, el arte, la agenda cultural, su gente divertida y culta, la gastronomía, sus cientos de teatros…Los argentinos son apasionados y apasionantes. Ruidosos y bromistas. Intensos y acogedores. Una ciudad donde conviven con increíble armonía edificios modernos con otros de maravilloso aire decadente. Donde se fusiona lo más tradicional con la vanguardia más exaltada. Donde los taxistas son filósofos y en la que he aprendido a saludar con un solo beso. Todo tiene cabida en una urbe que jamás duerme. No en vano es conocida como “la ciudad de todas las pasiones”.
Nos esperan siete días sin conciertos, pero de intensa promoción de cara a la próxima visita de Nicola prevista para abril de 2019 y en la que recorrerá toda Argentina.
Vistas desde la terraza de mi hotel en Buenos Aires. Foto: Susana Cañil

                              
Si en Uruguay no podías dar dos pasos sin que fuera reconocido, en Buenos Aires no doy crédito. Recuerdo una mañana en que fuimos de compras por la ciudad y no hubo tregua; sentados en una terraza, en las tiendas, paseando, almorzando en un restaurante o en los trayectos en taxi. Todo el mundo le reconocía y se le acercaba. Me llama la atención la prudente actitud de los fans bonaerenses; no tienen reparo en acercarse, saludar, pedir una foto, pero siempre con exquisita educación, sin molestar, sin invadir el espacio vital. Casi de puntillas.
La semana transcurre de tele en tele, de radio en radio. Entrevistas para los medios más importantes del país, almuerzos en los que se mezclan lo personal y lo profesional y una agenda prevista al milímetro con pequeños espacios de tiempo libre para disfrutar de la ciudad.
No puedo describir con palabras todas las emociones sentidas, la gente maravillosa que he conocido, lo bien que he comido y la indescriptible sensación de familiaridad con una ciudad que te acoge sin recelos y a la que echas de menos antes incluso de marcharte.
Como sería muy largo de detallar, menciono solamente algunos pasajes, personas y lugares.
Mi visita al mítico café Tortoni. Inaugurado en 1858, con un innegable aire francés, al adentrarte en él sientes que el tiempo se detiene, y tú con él. Conserva entre sus muros la magia de toda la gente que frecuentaba el lugar: pintores, escritores, músicos, periodistas…Si cierras los ojos, podrías verlos pasear en forma de fantasmas, manteniendo vigente el local, garantes de un tiempo inigualable y recordándonos la importancia de la cultura en la formación de cualquier ser humano con inteligencia e inquietudes. Una parada imprescindible para todo el que visite Buenos Aires.


Café Tortoni



Café Tortoni




Café Tortoni

                                                                             
Un paseo dominical por el Mercado de San Telmo, se convierte en un espectáculo al aire libre. Artesanos, cantantes, artistas, pintores, bailarines, espontáneos…Todo tiene cabida y nada resulta fuera de lugar. Puedes comprar piezas únicas que no encontrarías en ningún otro lugar. Hace un día muy caluroso y paramos a tomar un refresco en una taberna. No hay tregua; enseguida reconocen a Nicola y la gente se acerca a pedir fotos y a hablar con él. A todos atiende con paciencia y cariño. “Un artista no es nada, nadie, sin el público”.



Mercado de San Telmo
                                                                       

Paseando nos encontramos con una pareja de bailarines de tango en una pequeña placita. Quedamos hipnotizados al instante Por algo este país es la cuna del tango. Buscamos asiento entre la pequeña multitud que se va formando alrededor y que no quiere perderse esta maravillosa función improvisada. Nicola, rápido y listo, consigue una silla en primerísima fila y se convierte en un anónimo y privilegiado espectador de un sublime tango callejero. Y nosotros también.
Tres almuerzos en el restaurante La Stampa bastaron para considerarlo ya uno de mis favoritos y al que, con total seguridad, volveré. Cocinan la pasta de forma exquisita y tanto el ambiente como el trato, son excelentes. En la fotografía uno de los días en los que almorzamos un montón de gente ilustre. Además de Mikel, Nicola y Agnese, Pilar González, presidenta de la Asociación de la prensa española en Buenos Aires, una mujer pizpireta, culta, positiva y alegre con la que da gusto compartir y conversar. Me promete que en mi próxima visita a la ciudad, hará de cicerone y visitaremos librerías, museos, teatros, exposiciones…todo aquello en lo que yo me siento cómoda, todo aquello que desborde cultura. Es la ciudad perfecta para ello y no podría encontrar mejor guía que Pilar.


Restaurante La Stampa
                                                                 

Roberto Eduardo Arpin, en la foto, amigo personal de Mikel y uno de los abogados más prestigiosos del país. No pude charlar mucho con él, pero me pareció un hombre tremendamente elegante en sus maneras. Todo un caballero. Espero poder compartir charla con él en mi próxima visita.


Con Nicola, Agnese, Roberto Eduardo Arpín y Pilar González entre otros. Restaurante La Stampa. 



Como anécdota curiosa cuento lo que me pasó en ese restaurante. Tras tres días acudiendo a almorzar allí, la mujer que nos recibía en la puerta y nos sentaba a la mesa, me dijo: “Me encanta como vistes. Tú no eres de aquí”. Por supuesto no era una pregunta, sino toda una afirmación. Le dije que era española y se sonrió a modo de respuesta.  Y lo dije con orgullo. Orgullosa de ser española, de pasear nuestra moda por el mundo y ser un poquito embajadora de ella, vistiendo nuestras marcas nacionales con mi sello personal.


Foto. Susana Cañil


Almuerzo en el maravilloso restaurante Gardiner


                                                                    
También tuve oportunidad de conocer a los periodistas Sergio Solon, Cristian Palacios y Eduardo Serenellini, entre otros muchos.


Con el periodista Cristian Palacios. Foto: Susana Cañil

En el restaurante Per Gli Amici. Fotos de Eduardo Serenellini


La encantadora y famosa periodista Tormenta lo entrevistó en su programa. En las fotos que les hice durante la entrevista y la actuación.



Foto: Susana Cañil


Foto: Susana Cañil


Y no puedo dejar de mencionar el magnífico homenaje con el que obsequiaron a Nicola Di Bari en el Club español de Buenos Aires, un majestuoso edificio edificado en el siglo XIX. Pilar González que ideó, organizó y ejecutó este acto que contó con la entrega de la medalla al cantante y con una maravillosa actuación de la tuna. Las fotos que aparecen corresponden a este emotivo momento.


Club Español de Buenos Aires
















Con Liliana Fuentes







Abandono Buenos Aires con un cendal de tristeza hilvanado a mi ánimo. Sé con certeza que mi tiempo en esta ciudad no ha terminado, que me queda mucho por ver, por disfrutar, por paladear. Alguien me dice que es una ciudad para beber a sorbitos y a mí hasta la expresión me da grima. De lo que me gusta lo quiero todo, lo quiero ya. Emborracharme de esta ciudad hasta perder el sentido. Admito con orgullo que no viviría en otro lugar que no fuera Madrid. Es mi ciudad y la siento como la mejor y más bella del mundo. Pero os confieso en estas líneas que de Buenos Aires me llevo esa sensación de querer palparla muy de cerca y el deseo de poder vivir en ella una temporada. ¡Ojalá! Así que, levanto mi copa por ese “ojalá”, por vestir de nuevo a un sueño con el traje de la realidad.



Buenos Aires


 GUAYAQUIL ( ECUADOR)

Llegamos a la que será nuestra última parada de la gira antes de regresar a nuestros países. Guayaquil, conocida como “La perla del Pacífico”, nos acoge con un abrazo acalorado, concretamente de más de 30 grados. Estamos en ese espacio entre el mes de junio y diciembre denominado invierno austral. Fundada en 1538, es la capital económica y principal puerto del país. La temperatura es directamente proporcional al grado de calidez y hospitalidad de su gente. Una ciudad que ha soportado incendios, revoluciones, ataques piratas y epidemias. Nada de ello ha conseguido marchitar una ciudad colonial preñada de belleza, historia y encanto.


Guayaquil engalanada de navidad

Debido a su ubicación y su clima, Guayaquil tiene suelos extraordinariamente fértiles que dan como resultado una abundante y variada producción agrícola. Se cultiva algodón, oleaginosas, bananos, cacao y café. También son famosas sus frutas tropicales como el mango, la papaya, melones y el maracuyá, conocido como la fruta de la pasión, de la que son los primeros exportadores mundiales.
Nos esperan dos conciertos. Uno en la Universidad Católica de Guayaquil posible gracias a la insistencia de  su rector, Mauro Toscanini y otro en la ciudad de Manta.


Detalle interior de nuestro hotel en Guayaquil. Foto: Susana Cañil



A lado del hotel donde nos alojamos está el conocido como “parque de las iguanas”, un curioso lugar en plena ciudad en el que más de 350 iguanas establecieron su residencia permanente hace ya muchos años, conviviendo de una forma natural y plácida con todo ser humano que quiera acercase, acariciarlas o darlas de comer.


Parque las iguanas en Guayaquil



Foto: Susana Cañil


Foto: Susana Cañil

Dando de comer a las iguanas


El paseo por el malecón Simón Bolívar es un deleite para todos los sentidos. Antiguamente se llamaba Calle de la orilla y hoy es conocido popularmente como Malecón 2000, debido a las obras de regeneración urbana del mismo que culminaron en ese año y que lo han convertido en un icono turístico. Casi tres kilómetros en los que encuentras jardines, fuentes de agua, miradores, plazas, monumentos históricos, museos, patios de comidas y todo tipo de eventos culturales. Cuando llegamos toda la ciudad está vestida de navidad y resulta todo un contraste pasear con ropa de verano y altas temperaturas entre adornos y ambiente navideño.


Vistas al malecón en Guayaquil
La preciosa ciudad vista desde el mirador




Ambos conciertos son un éxito de público y vuelvo a ser testigo del cariño con el que reciben a Nicola en cualquier parte de América.



Foto: Susana Cañil
Foto: Susana Cañil





Foto: Susana Cañil



Foto: Susana Cañil




El 2 de diciembre toca volver y lo hacemos felices por todo lo vivido, pero con cierta pena por dejar atrás momentos inolvidables. Para mí ha sido una experiencia única y absolutamente enriquecedora. Y no puedo terminar este pequeño diario sin dar las gracias a Mikel Barsa por haber confiado en mí y permitirme viajar a su lado y de su mano, por su paciencia conmigo, por aprender de alguien tan colosal como él, que lo sabe todo de la música y especialmente por inocularme un poco de su vasto conocimiento. Muchas gracias por tu generosidad.



De Nicola y Agnese me llevo su cariño, su gratitud y su amistad. Y la ilusión de saber que volveremos a compartir charlas, risas, lágrimas, confidencias, almuerzos,  anécdotas, paseos, buen vino, amigos y grandes conciertos en la próxima gira. Muy pronto…