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lunes, 16 de octubre de 2017

RESTAURANTES ESCONDIDOS EN MADRID

RESTAURANTES ESCONDIDOS




ZHOU YULONG

PLAZA DE ESPAÑA, S/N

MADRID

METRO: PLAZA DE ESPAÑA

TELÉFONO: 915 48 21 03

Más conocido como el “chino secreto de Plaza España”.

Situado en el pasadizo del parking de Plaza España, se encuentra este mítico restaurante, todo un clásico en Madrid. Sí, reconozco que la primera vez que vas, produce hasta un poco de miedo. Parece sacado de la película Blade Runner. En un parking poco transitado y un local absolutamente decadente que continua igual desde hace años.





Bien, os aconsejo que no os dejéis llevar por las apariencias.

¿ No sabes dónde está ? Cierras los ojos y te dejas llevar por el olor que ya desde la calle inunda tu pitutaria y que te va a guiar  derechito al subterráneo, del que ya no podrás salir sin querer probar su comida.
Sus mejores armas: precios ajustadísimos y una comida de alta calidad. Muy china. Sí, lo que oís. Nada de sabores adulterados. Auténtica comida china es lo que van a encontrar los que gusten de este tipo de gastronomía.

El local es muy pequeño y la carta poco variada. Siempre hay colas para almorzar y cenar, señal inequívoca de que la gente regresa por su calidad.

Pollo con verduras, costillas de cerdo con toque de jengibre o sus exquisitas empanadillas.


NOTA: Puedes pedir la comida para llevar.


VAOVA

PLAZA DEL HUMILLADERO, 6

MADRID

METRO: LA LATINA

TELÉFONO: 913 64 10 47

En pleno barrio de La Latina, un local con aspecto tan normal que pasaría desapercibido, acoge una tienda de muebles antiguos por la mañana.
Pero por la noche se transforma en un bar de copas en su planta de abajo.

Decoración étnica, música chill-out,  sofás y luz tenue en un sitio no especialmente espacioso y en el que inflan un poco el precio de las copas. Tomes lo que tomes, te va a costar 10 euros.

Las mesas separadas por cortinillas, ofrecen intimidad, aunque suele estar bastante lleno.


Curiosidad: según la web de contactos Ashley Madison, ocupa el primer lugar en el ranking de sitios en Madrid preferido por los infieles.





LA BODEGA DE LOS SECRETOS

CALLE SAN BLAS, 4

MADRID

METRO: ANTÓN MARTÍN

TELÉFONO: 914 29 03 96

Este restaurante está situado en lo que fue la bodega más antigua de Madrid, en pleno barrio de Las Letras y a pocos metros de donde vivieron Quevedo y Cervantes.
Pasadizos, hornacinas, paredes de piedra vista conservadas en su estado original y una misteriosa atmósfera rodeada de 400 años de antigüedad, conforman un marco de lo más atrayente para no dejar pasar un sitio así.




El lugar es simplemente espectacular y su cocina no se queda atrás. No poseen una amplia carta, pero cuentan con una oferta variada de comida mediterránea de calidad y bien presentada.

Pocos sitios pueden ofrecerte la magia  de sentarte a comer en una bodega del siglo XVII y en donde mezclar historia, gastronomía y vanguardia es todo un deleite para los sentidos.

 
LA CÚPULA

CALLE SANTIAGO, 18

ALCALÁ DE HENARES

MADRID

TELÉFONO: 918 80 73 91

Simplemente por el enclave en el que se encuentra, ya merece la pena una visita.
Como ya su nombre desvela, está emplazado en el interior de la cúpula de lo que fue una iglesia, el antiguo convento de los Capuchinos, cuya construcción data de 1618.  Imponente el espacio. También la decoración y la acústica.




Carta de comida tradicional, pero no por ello menos exquisita: espárragos trigueros asados con sal gorda, croquetas, solomillo de cerdo, arroz caldoso con bogavante o el clásico cordero asado.
El precio no es barato, aunque tampoco excesivamente caro. Pero una velada bajo esos techos y en ese entorno...en fin, como dijo Enrique IV de Francia, París bien vale una misa.

Sugerencia: Pasar todo el día descubriendo la historia, los monumentos y las anécdotas de  esta maravillosa ciudad que todos los madrileños tenemos a tiro de piedra.


EL VAGÓN DE BENI

CALLE SAN MACARIO, 5

HOYO DE MANZANARES

MADRID

TELÉFONO: 918 56 68 12

Un antiguo vagón del año 1931 comprado en los desguaces de Renfe y transformado por su dueño en un original y elegante restaurante.
Este vagón, que hacia el servicio de Correos se convierte en una romántica propuesta hostelera en la que con un mínimo de imaginación, creerás viajar en el legendario Orient Express.



El exterior del restaurante está ambientado como si fuera un apeadero con un reloj de agujas antiguo, de esos que ya solo puedes encontrar en estaciones muy antiguas.

En 2006 el dueño adquirió otro vagón de menores dimensiones (se dice,se rumorea, que en él viajó Alfonso XII) y lo habilitó como comedor privado al que solo se accede con cita previa.

En su carta, con platos que varían cada temporada,  podemos encontrar vieiras salteadas, hígado de pato asado, cocochas de bacalao o atún con boletus.


Nota: para los días invernales disponen de una salita de estar con chimenea para las sobremesas, de la que no querrás salir.



martes, 3 de octubre de 2017

SÓLO SE VIVE UNA VEZ



Cuando era pequeña existía la costumbre, que muchos recordaréis, de tener unos pocos vestidos destinados solamente a los domingos o a ocasiones señaladas. Los niños crecíamos a un ritmo vertiginoso y apenas nos daba para dos puestas. Quedaban sin amortizar, pues, por ese tipo de conductas absurdas que acompañan a una época y que visto ahora desde la distancia me resulta hasta cómico recordar.  Y en el caso de los adultos, me vienen a la memoria trajes maravillosos de mi madre, confeccionados a medida por su modista personal, que acumulaban polvo y estaciones en los armarios, a la espera de  que llegara el  ansiado domingo o esos días "especiales" para lucirlos en su majestuosa belleza, que en el caso de mi madre era inconmensurable.

Este carácter mío, rebelde e inconformista, un cincuenta por cien como resultado del intercambio del material genético de mis padres y el otro cincuenta como decisión personal, provocaban irremediablemente que me sublevara ante tamaña estupidez con apenas cuatro años. Si me gustaba un vestido… ¿por qué no podía ponérmelo cuando me diera la gana? 

Aquí me tenéis de pequeña, posando feliz para el fotógrafo que vino a casa a inmortalizarme ese día. Dicen mis hermanos que luego la lié cuando tuve que desprenderme de uno de mis vestidos favoritos. Y les creo.




Hace cuatro años, tras una desgracia personal, entendí, o mejor dicho, por fin interioricé, la esencia de cuán efímera es nuestra existencia, pero sobre todo, como puede dar la vuelta tan solo en el tiempo en el que centellea un relámpago. No somos conscientes de que estamos de paso por esta calle llamada Vida, y durante un tiempo tremendamente limitado en el mejor de los casos, siempre que Don Destino no decida abordarte en mitad del paseo para invitarte sin miramientos a cruzar al otro lado de la vía.

Fue entonces cuando algo en mi cerebro mutó. Los cables se desconectaron o, tal vez, se conectaron por fin, ¡quién sabe!

El caso es que mis coordenadas vitales se vieron alteradas bruscamente. Había perdido irremediablemente a un ser cercano y querido. Mi hermano ya no volvería nunca más a hacerme morir de la risa con sus chistes malos que él convertía en geniales, ni a recomendarme libros para leer. Ya no discutiríamos sobre política o cine, ni iríamos de excursión por los pueblos de la sierra madrileña. Se iba a perder  el crecimiento de mis hijos, jugar al Trivial en navidad y ver mis libros publicados. Precisamente él, lector voraz y la persona clave en mi vida que sembró en mí la semilla de la curiosidad la primera vez que me puso un libro en las manos.

Siempre he querido que mis días fueran especiales, pero desde entonces lo son todos y cada uno de ellos, según me levanto por la mañana.

No digo que no a ningún plan que me apetezca por muy cansada que esté. He triplicado el número de veces que digo “te quiero” a las personas que me importan. No basta con que ellos lo sepan, hay que verbalizarlo, porque tal vez mañana sea muy tarde y lo que no se dice en alto, no existe. No guardo ropa, perfumes o joyas sólo para lucirlos en días destacados. Los utilizo cada vez que quiero. Mi mente y mi cuerpo están alerta, receptivos y dispuestos para que me sucedan cosas, buenas y malas. He perdido el miedo a los errores y no malgasto mi tiempo con la gente equivocada. Me bebo la vida a granel y por descontado, ya no hago planes más allá de veinticuatro horas.

Si esperamos el momento ideal, las circunstancias propicias y el alineamiento perfecto de todos los planetas para afrontar, emprender, cambiar, romper, modificar o mandar al mismísimo carajo a algo o a alguien, nunca lo encontraremos. Siempre nos devorará esa vorágine en la que vivimos inmersos, preñada de amistades por compromiso, de intercambio de hipocresías, de consejos que no has solicitado, de metas que te son ajenas, de gente anónima que, misteriosamente, pulula por tu vida a diario invadiendo tu intimidad sin ningún escrúpulo.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado este año a nosotros mismos "pero qué coño hago aquí"?

Hoy es un día extraordinario por la única razón de que estoy viva.

Si hoy brilla el sol, lo quiero entero para mí. Y mañana, ya lidiaré con la tormenta. Pero eso, será mañana.

Autora del texto. Susana Cañil
Derechos Reservados



domingo, 24 de septiembre de 2017

RESEÑA DEL HOSTAL RESTAURANTE EL TRANCO

HOSTAL RESTAURANTE EL TRANCO

Calle del Tranco, 4

Manzanares El Real

Madrid

Teléfono: 918 53 00 63


Reseñar para mi blog restaurantes nuevos que voy conociendo siempre me gusta, pero este lugar del que hoy os voy a hablar es muy especial para mí. No es un sitio más porque siempre digo, y lo mantengo, que nunca son lugares sino personas.

Con Miguel Ángel Sánchez y Mario Sánchez, el dueño.


El Hostal Restaurante "El Tranco" es un lugar emblemático en la zona que llevaba muchos años cerrado. Al igual que pienso que los libros, las canciones o los amores nos escogen, ellos a nosotros y no al revés, opino lo mismo con los lugares. O tal vez sea que soy la última romántica del planeta, pero me niego a creer en otra posibilidad más terrenal y pragmática que despoje de magia a esta historia de amor entre un par de humanos y un sitio abandonado.


Mis amigos, la pareja compuesta por Mario y Ana Luz, conocen la zona a la perfección, no en vano viven allí. No hay rincón que se les resista. Pero no fue hasta  que un día dando un paseo, sin premeditación, sin pensarlo y sin ni siquiera habiendo hablado de ello,  cuando los muros de este hostal decidieron que, por fin, había llegado el momento de aunar sus voces y elevarlas tan alto para que ellos las escucharan. Pero solo ellos. Porque su mensaje tenía unos claros destinatarios.

Y así, de la misma manera que nacen todas las cosas importantes, es decir, sin planearlas, nació la idea de “resucitar” este lugar.  Había mucho que hacer y escaso tiempo para acometer tanta tarea. Muchas telarañas que eliminar, mucho polvo que limpiar, pintar, arreglar, renovar…En un tiempo record y con mucho trabajo consiguieron inaugurar el pasado día 3 de septiembre con un éxito de asistencia abrumador, tal como podéis comprobar en las fotos que adjunto a este pequeño reportaje.







De momento abrirán SOLO los fines de semana. La carta es corta, pero contundente y con platos absolutamente caseros elaborados por la propia Ana que cuenta en su haber con una altísima titulación en cocina, detalle importante que poca gente conoce.
Las joyas de la corona:
Judiones con matanza, cocido madrileño, carrillada de ternera estofada y rabo de toro a la cordobesa. ¡Ahí es nada!
Para picar, os recomiendo sus deliciosas croquetas o la tortilla de patata, con o sin cebolla.
Y para los amantes de las hamburguesas, cinco tipos con carne de primera calidad y tamaño más que generoso. No os perdáis, si todavía os queda espacio para el postre, el magnífico arroz con leche con costra. Otro mundo…
Os adjunto la carta para que comprobéis que los precios están más que ajustados a la realidad económica que nos rodea.


CARTA EL TRANCO:

Especialidades :

Sábado:

Judiones con Matanza
Pan, Bebida, Postre casero y café.. 18.00 €

Domingo:

Cocido Madrileño
Pan, Bebida, Postre casero y café.. 20.00 €

Viernes, sábado y domingo:

Carrillada ternera estofada,
Pan, Bebida, Postre casero y café .. 25.00 €
Codillo con Chucrut y puré de patata
Pan, Bebida, Postre casero y café .. 20.00 €
Rabo de toro a la cordobesa
Pan, Bebida, Postre casero y café .. 25.00 €

Hamburguesas:

Custom
Doble carne de ternera, bacon, queso, cebolla frita, tomate y lechuga 9.00 €

Trail
Carne de ternera, bacon, queso, cebolla frita, tomate y lechuga 7.00

Racing
Carne de pollo, queso, cebolla frita, tomate y lechuga 7.00 €

Scooter
Deliciosa tortilla de patata con o sin cebolla en pan de hamburguesa 7.00 €

Free style
Hamburguesa de espinacas, cebolla frita, tomate y lechuga 7.00 €
Todas nuestras hamburguesas se acompañan de patatas o ensalada

Bocadillos en pan de 280gr:

Panceta ………………………………………………………………………... 4.00 €
Cinta de lomo…………………………………………………………………. 4.00 €
Chorizo…………………………………………………………………………. 4.00 €
Salchichón ……………………………………………………………………. 4.00 €
Jamón serrano………………………………………………………………  5.00 €

Para Picar:

Croquetas caseras de la abuela (8Ud)………………………………….. 7.00€
Pincho de tortilla de patata ………………………………………………… 3.00€
Patatas bravas………………………………………………………………… 3.50€
Patatas tres salsas…………………………………………………………... 4.00€
Ensalada 608………………………………………………………………….. 3.50€
Sándwich 608 en pan gallego
DIESEL (Jamón y queso)……………………………………………… 3.00€
GASOLINA (Jamón, queso, tomate, lechuga y cebolla frita)………… 4.00€
RUTA 608
(Jamón, queso, bacon, huevo frito, tomate, lechuga y cebolla frita)…. 6.00€
JHON EL LARGO (Perrito en pan de perrito con cebolla frita) ……….. 2.50€

Postres caseros:

Arroz con leche con costra………………………………………………..... 3.50€
Flan de huevo…………………………………………………………………… 2.50€
Tranquito Beodo (No apto para menores, lleva alcohol)………   3.50€
Helados
Crema catalana …………………………………………………………………. 4.50€
Coco helado…………………………………………………………………….... 5.00€
Piña helada……………………………………………………………………….. 5.00€
Vaso de turrón…………………………………………………………………... 5.50€
Sorbetes y cremas heladas variadas……………………………………… 3.50€


El hostal cuenta, además, con 7 habitaciones, dos de ellas dobles que podéis reservar llamando al teléfono que figura al principio de esta entrada.













De momento, la afluencia ha sido tal, que ya han tenido que cerrar un día de forma anticipada porque los parroquianos acabaron, literalmente, con todas las reservas de comida disponibles.







La inauguración contó con uno de mis cantantes favoritos, el elegante y romántico Lisi Prospert que amenizó el evento con canciones de hoy y de siempre interpretadas con su deliciosa voz. 

El cantante Lisi Prospert que amenizó con su preciosa voz el evento.





Poco a poco tomarán el pulso a esta nueva aventura e irán adaptándose a los gustos y demandas de los clientes, que tal y como son Ana y Mario, terminarán siendo amigos todos ellos.




Quienes conocemos a esta pareja, sabemos que no necesitan suerte. Cuentan con todos los requisitos para que el negocio triunfe en un cortísimo plazo de tiempo. Os animo a ir a conocerlo, ya sea para un desayuno tempranero o una cena informal.  O a pasar un romántico fin de semana en invierno contemplando la sierra desde sus ventanales y disfrutando frente a la chimenea.

Os sentiréis parte de la familia.






viernes, 4 de agosto de 2017

RESEÑA DE "LO QUE ELLA DIGA" de Rafael Caunedo



El protagonista de esta historia se llama Santiago, pero bien podría llevar el nombre de cualquiera de nosotros. Nadie está exento de que nos pueda suceder lo que nos cuenta el autor en su novela “Lo que ella diga”.




Un título muy acorde con lo que nos vamos a encontrar nada más zambullirnos en el libro porque ella, la ELA, es la que gobierna, condiciona, hostiga y, al final, doblega no solo a su protagonista sino al resto de los personajes principales que en él aparecen; es obvio que aquí no hay secundarios.

La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad degenerativa que afecta a las células nerviosas situadas en la parte lateral de la médula espinal y que son las responsables del control de movimientos. Cuando estas células, llamadas motoneuronas, disminuyen su funcionamiento, provocan una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal. La esperanza de vida tras el diagnóstico suele ser de unos cinco años en los casos en los que la enfermedad se presenta en su versión más virulenta.

La lectura comienza poniendo al lector en antecedentes sobre cómo es la vida del protagonista hasta el momento en el que la enfermedad hace acto de presencia; sus amigos, su familia, sus estudios, su posición económica, su matrimonio y su trabajo. Y sobre todo, su pasión por el deporte. Un hombre absolutamente privilegiado en todas las vertientes de su vida. Tal vez por ello, o a pesar de ello, el impacto sobre el lector cuando recibe la noticia resulta todavía más demoledor.

Caunedo va incorporando a los personajes de manera natural, sin exigencias. Y los describe con detalle, realistas, próximos y bien perfilados, tanto su continente como su contenido. De esta manera, moldeas una idea  tan real en tu cabeza, que cada vez que irrumpe uno en escena, eres capaz de imaginarlo igual que un holograma sentado en tu salón. Es como si jugara con el lector y se adelantara a él con una sola idea: provocar una sensación de cercanía y familiaridad de tal calado que al final, mientras dura la lectura, tanto la familia como los amigos de Santiago se convierten en los tuyos por derecho propio y por sutil, pero eficaz, imposición del autor. Personalmente me gustan los autores que describen así a sus personajes, que no pasan de puntillas por ellos y que se centran exclusivamente en la trama. Una historia va zurcida indefectiblemente a unos personajes. Lo uno no existiría sin lo otro. Pero, por supuesto, aquí entran en juego mis gustos personales, tanto en mi faceta de lectora como de escritora.

Y de esta manera nos va deslizando por la historia con elegancia, sin altibajos ni sobresaltos. Nos habla de la enfermedad y de sus consecuencias a corto y medio plazo sin omitir lo importante, pero sin profusión de explicaciones irrelevantes o morbosas que lo único  que hubieran conseguido sería aniquilar de un plumazo la cualidad de exquisito a un libro que lo es.  

El autor pretende emocionar, acercar y concienciar. Y en su plano más pedagógico, mostrarnos un poco, la punta del iceberg, de una perversa y devastadora dolencia que jamás tiene un final feliz. Y lo consigue. Al menos en mi caso, así ha sido. Sabía de la ELA lo que la inmensa mayoría de la gente cuando no hay un caso que te toque la fibra de cerca. Así somos los humanos. Lo poco que lees, los casos que son noticia en la televisión y alguna información periférica de amigos o familiares que conocen a alguien que atraviesa por ese drama. Este libro me ha hecho consultar páginas dedicadas a esta enfermedad, querer saber más sobre ella y ante todo, volver a tomar conciencia de algo que todos deberíamos tener muy presente cada día que amanece: la salud es por encima de todo, lo más importante que tenemos en nuestra cuenta corriente de la vida. Sin ella, todo lo demás ni existe ni tiene valor alguno. Escenas cotidianas como pasear, sonarse la nariz, leer, llamar al ascensor o comer, se convierten en abismos insalvables para Santi. ¿No os parece suficiente motivo para pararse a pensar unos minutos en lo verdaderamente importante?

Y al hilo de esta reflexión, el autor nos relata como la ELA  pone el mundo de Santi, y el de todos los que le rodean, del derecho y del revés. Boca arriba y boca abajo. Y la pluma de Caunedo se desliza por las páginas describiendo con la precisión de un cirujano las etapas de esa maldita enfermedad: la incertidumbre, la angustia, el miedo, el sufrimiento, la impaciencia, las transformaciones en el carácter, el deterioro físico y emocional y los inevitables daños colaterales. Una amalgama de emociones que sacuden tu interior como un tsunami. Eso sí, el autor ha tenido la inteligencia y la sensibilidad de no sucumbir a la ñoñería, añadiendo dosis extra de dramatismo ni sentimentalismo de saldo. De hecho, yo no he derramado ni una sola lágrima. Y no, no es que  yo sea fría, indolente o inhumana. Es que ha conseguido algo más poderoso y turbador. Desde las primeras páginas el texto, en clara confabulación con el autor, te está pidiendo que atesores todo el aire que puedas, porque es el único del que vas a disponer durante el tiempo que dure la lectura, que en mi caso fue apenas un día y medio. Leer sabiendo que te falta el oxígeno y que no vas a contar ni con respiración artificial de urgencia.

A medida que avanzas en su lectura has pasado por todo el abanico de estados anímicos posibles, has sido Santi durante un día y medio, pero también has sido Celia, Laura, Gonzalo, Joaquín, Aitana…Te has puesto en la piel de todos y cada uno de los personajes y te has preguntado una y mil veces qué harías tú en su lugar sin llegar, claro está, a ninguna conclusión solvente.

Cuando llegas al final, que no por conocerlo desde inicio deja de ser un balazo en el alma cargado de tristura, recuperas de golpe el aire y el ánimo. Y suspiras. Y en ese suspiro va una mixtura de sentimientos contradictorios; no deseas que se muera, pero sabes que morir es el único final.  Un final tan necesario como redentor.

Toda la tragedia que puede encerrar este libro queda absolutamente compensada con la calidad humana que reflejan los personajes. Su generosidad, sus principios inamovibles, su empatía, el amor,  la renuncia a su propia felicidad, la integridad y la entrega incondicional para que el último trayecto de Santi sea digno y pacífico. Harta de leer y ver comportamientos atroces en la gente, esta historia es, paradójicamente, un soplo de aire fresco que me hace recuperar un poquito la fe en el ser humano y que vuelve a ubicar mis prioridades en su legítimo lugar. Suficientes motivos para recomendar con énfasis su lectura.

Es el primer libro de Rafael Caunedo que leo, pero le seguiré la pista muy de cerca.