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viernes, 25 de septiembre de 2015

REGLAS BÁSICAS PARA VESTIR DE ROJO Y NO RESULTAR VULGAR.

EL COLOR ROJO


Hasta hace tres años yo no tenía una sola prenda roja en el armario. Lo confieso. Yo veía a mi amiga Virginia, que casi siempre viste de rojo, y me encantaba. Ella, tan alta, morena,  con ese pelo corto a lo “garçon” que sólo alguien con mucho estilo puede defender y ese aire afrancesado que se gasta…¡Es que a ella todo le queda bien!  Pero yo no me veía con ese tono.

Hasta que un día mi amiga me regaló algo rojo por mi cumpleaños y me animó a que probara. Y me gustó. Esas mismas navidades me compré un vestido rojo sangre, el mismo que ilustra esta entrada y que se convirtió, sin quererlo ni esperarlo, en mi prenda de la suerte y en mi vestido fetiche.






A partir de ahí comencé a experimentar con ese tono, pero con calma y sin abusar de él. Y volví a elegirlo para la presentación de mi libro, animada de nuevo por mi sirena.





El rojo es un color de por sí muy llamativo. Es decir, si te decantas por él vas a llamar la atención allí donde vayas.  Y la frontera entre resultar elegante o chabacana es muy frágil si no sabemos mezclar y defender esta tonalidad con soltura. Reconozco que es la prueba de fuego de cualquier mujer. Hay que tener mucho porte y poderío y en especial, mucha confianza en una misma.

Existen reglas muy básicas, de sentido común, para vestir de escarlata.

1.- Elige líneas depuradas y minimalistas y tejidos de cierta calidad, que tengan cuerpo y caída. Lana fría, tafetán, seda salvaje, piqué, terciopelo….dependiendo de la ocasión. Si es un vestido, por ejemplo, que sea liso, sin adornos, sin flores, sin brillos. Huye del punto, el tejido vaquero y  el stretch de algodón.

2.- Nada de escotes pronunciados ni minifaldas. Tampoco ir embutida como una salchicha por muy buen cuerpo que tengas. Directamente pasarías a la tribu de las “chonis” sin clemencia.

3.- Ninguna joya o las mínimas. Eso de volcar el joyero encima de tu cuerpo y parecer un árbol de Navidad, no. Cómo máximo unos pendientes y un reloj y todo muy discreto y de pequeño tamaño. Olvídate de pulseras (mucho menos eso de llevar cuatro o cinco en una muñeca. Simplemente, espantoso).

4.- Ojo con los complementos.  El rojo armoniza bien con negro o con “nude”. Y punto.  Y si es para algún acontecimiento especial, con plata. Todas las demás combinaciones arruinarán sin remedio el efecto final.

5.-  Uñas impecables tan sólo con brillo y maquillaje discreto. Aunque estas dos últimas cuestiones son una regla básica, vistas de rojo o de cualquier otro color.

6.- Si quieres vestir de rojo, pero no te atreves de golpe, comienza por incorporar pequeños guiños en forma de accesorios: un pañuelo, un cinturón, un bolso o unos zapatos. Y si el efecto te convence, puedes dar un paso más. Mejor con una parte de abajo. Una falda  o un pantalón combinados con prendas sencillas y de colores neutros para no recargar.


Y recuerda, la regla básica para vestir bien es MENOS ES MÁS. Nunca añadir, siempre quitar. Que ya lo decía la gran Coco.






8 comentarios:

  1. No me lo puedo creer, mi querida Su. Pero si estás hecha para el rojo

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  2. Me gustan tus comentarios sobre el rojo,el caso es que es mi color favorito y claro como siempre tienes toda la razón,lo sencillo es lo más elegante.

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    1. Mil gracias, Teresa. Me encantan tus apreciaciones.
      Besos.

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  3. Todos me gustan; pero confieso mi debilidad por el encaje. El tercero me ha conquistado, aunque también es el único "de cuerpo entero".
    ___
    José Antonio

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  4. Muy bien escrito, cómo siempre.
    Pero podías haberlo sintetizado así:

    "Regla 1: como la foto n° 1
    Regla 2: como la foto n° 2
    Regla 3: como la foto n°3

    Corolario: No es necesario que lo superéis, con que lo igualéis, ya tenéis asegurado el glamour en rojo."

    TSS

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    1. Jesús ! Me abrumas. Muchas gracias, como siempre.

      Un besazo !

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